Nuestra escuela nació del deseo de transmitir a otras personas el placer y la alegría indescriptible del vuelo libre en parapente.
Tenemos:
- 18 años de experiencia acumulada
- Cientos de pilotos formados
- Disponibilidad total y dedicación exclusiva a la enseñanza de la modalidad
Es casi imposible explicar las sensaciones y emociones que proporciona el parapente. Todo cuenta: la sensación de libertad, la comunión con la naturaleza, volar acompañado de gaviotas, águilas o buitres, sentir la elevación del cuerpo y del espíritu, dejar atrás las preocupaciones cuando volamos, sentir la adrenalina al tirar del ala y hacer maniobras más atrevidas, o simplemente socializar con gente “aérea”... ¡el parapente es todo eso y mucho más!
Cuando hace varios años el fundador de UonAir decidió hacer su bautismo de vuelo, estaba lejos de imaginar que en ese momento su vida cambiaría de rumbo. Quedaban atrás 25 años de informática y unos estudios de Antropología, Naturaleza y Conservación de la Biodiversidad. En realidad, lo que realmente quedó atrás fueron los ordenadores, porque la Naturaleza es de verdad nuestro medio.
Con el placer de volar llegó la evolución natural: acumulación de muchas horas de vuelo y experiencia, progresión por los niveles de vuelo y, por fin, la instrucción.
Amar volar forma parte del alma de un instructor. La otra vertiente es el gusto por enseñar, y también descubrí que ese placer está aquí. No basta con disfrutar del vuelo o ser un gran piloto. Saber enseñar es la otra componente fundamental para ser instructor.
Ser instructor y enseñar a volar es un placer, una responsabilidad y tal vez una misión. Un instructor es alguien disponible para quedarse en tierra y renunciar a su propio vuelo en beneficio de sus alumnos. La compensación es “dar alas” a los nuevos pilotos.
La acumulación de experiencia y el estímulo de innumerables amigos del aire a lo largo de estos años, unido al placer de haber formado ya a varios pilotos, fueron fundamentales para la decisión de crear UonAir y dedicarme de forma profesional y a tiempo completo a la formación de nuevos pilotos.
El año 2020 fue absolutamente atípico debido a la pandemia. Pero también fue el año en que mi antiguo instructor y amigo José Cardoso se unió al proyecto. Con un amplio currículo deportivo, académico y profesional, José ya acumula 18 años de formación en parapente, con cientos de alumnos formados por él. A nuestro equipo también se unen varios pilotos biplaza, con formación específica para transportar pasajeros, así como auxiliares de formación de pilotos.
Espero seguir siendo digno de recibir el apoyo, el aliento y el cariño de amigos y antiguos alumnos en la misión de llevar a cada vez más personas a volar, de la forma más bella y más libre que existe: llevadas por un ala de parapente.